Hay cocinas que empiezan con una receta. Otras, con una idea. Y hay otras que empiezan mucho antes: en el momento en que el cocinero tiene un buen producto delante.
Para Natàlia Albero, chef y propietaria de Mint Restaurant, la materia prima es precisamente ese punto de partida. Una manera de entender la cocina que compartimos en Ferrer, donde trabajamos cada día para que los profesionales de la restauración puedan contar con producto de calidad y con un proveedor que conozca sus necesidades.
Por eso hemos querido sentarnos con Natàlia y hablar de producto, de cocina y de todo lo que hay detrás de un plato.
¿Qué es lo primero que te sugiere una seriola de calidad cuando la tienes delante?
Una buena pieza no necesita mucho más que alguien que sepa mirarla. El color, la textura, la firmeza, el olor… Antes de pensar en una elaboración, el producto ya nos da muchas pistas sobre lo que puede llegar a ser.
Y esa es una de las cosas que definen la manera de trabajar de Mint: escuchar al producto y dejar que sea él quien marque el camino.
Si tuvieras que definir Ferrer en tres palabras, ¿cuáles serían?
Para un restaurante, un proveedor es mucho más que alguien que entrega un pedido.
Es una pieza más del día a día de la cocina. Alguien en quien confiar cuando hay que encontrar una determinada pieza, cuando surge una necesidad concreta o, simplemente, cuando se quiere mantener un estándar de calidad servicio tras servicio.
En Ferrer nos gusta entender la relación con los profesionales de esta manera: estar cerca de la cocina, conocer sus necesidades y poner nuestro conocimiento del producto a su servicio.
¿Qué consejo darías a un cocinero joven sobre la importancia de la materia prima?
Aprender a cocinar también es aprender a mirar.
Mirar una pieza y saber reconocer su calidad. Entender de dónde viene. Saber cuándo está en su mejor momento. Respetarla y, sobre todo, entender que ninguna técnica puede convertir un mal producto en un gran producto.
Por eso, cuando hablamos de gastronomía, solemos hablar de técnicas, creatividad o presentación. Pero antes de todo eso hay algo mucho más sencillo: la materia prima.
Y es ahí donde empieza el trabajo de Ferrer.
Un producto que llega a la cocina para convertirse en un plato
Nuestra labor como proveedores es conseguir que ese primer paso esté a la altura de todo lo que después sucederá en la cocina.
Trabajar junto a profesionales como Natàlia nos permite entender mejor qué necesita cada restaurante y seguir poniendo el foco en aquello que, al final, llega al plato: producto, calidad y confianza.
Porque detrás de cada cocina hay una historia, una forma de trabajar y una manera de entender el producto.
Y en Ferrer tenemos la suerte de formar parte de ese proceso.
Gracias, Natàlia, por dejarnos entrar un poco más en la cocina de Mint y compartir con nosotros tu manera de entender el producto.
Ferrer · Al lado de los profesionales de la restauración.
Hay cocinas que empiezan con una receta. Otras, con una idea. Y hay otras que empiezan mucho antes: en el momento en que el cocinero tiene un buen producto delante.
Para Natàlia Albero, chef y propietaria de Mint Restaurant, la materia prima es precisamente ese punto de partida. Una manera de entender la cocina que compartimos en Ferrer, donde trabajamos cada día para que los profesionales de la restauración puedan contar con producto de calidad y con un proveedor que conozca sus necesidades.
Por eso hemos querido sentarnos con Natàlia y hablar de producto, de cocina y de todo lo que hay detrás de un plato.
¿Qué es lo primero que te sugiere una seriola de calidad cuando la tienes delante?
Una buena pieza no necesita mucho más que alguien que sepa mirarla. El color, la textura, la firmeza, el olor… Antes de pensar en una elaboración, el producto ya nos da muchas pistas sobre lo que puede llegar a ser.
Y esa es una de las cosas que definen la manera de trabajar de Mint: escuchar al producto y dejar que sea él quien marque el camino.
Si tuvieras que definir Ferrer en tres palabras, ¿cuáles serían?
Para un restaurante, un proveedor es mucho más que alguien que entrega un pedido.
Es una pieza más del día a día de la cocina. Alguien en quien confiar cuando hay que encontrar una determinada pieza, cuando surge una necesidad concreta o, simplemente, cuando se quiere mantener un estándar de calidad servicio tras servicio.
En Ferrer nos gusta entender la relación con los profesionales de esta manera: estar cerca de la cocina, conocer sus necesidades y poner nuestro conocimiento del producto a su servicio.
¿Qué consejo darías a un cocinero joven sobre la importancia de la materia prima?
Aprender a cocinar también es aprender a mirar.
Mirar una pieza y saber reconocer su calidad. Entender de dónde viene. Saber cuándo está en su mejor momento. Respetarla y, sobre todo, entender que ninguna técnica puede convertir un mal producto en un gran producto.
Por eso, cuando hablamos de gastronomía, solemos hablar de técnicas, creatividad o presentación. Pero antes de todo eso hay algo mucho más sencillo: la materia prima.
Y es ahí donde empieza el trabajo de Ferrer.
Un producto que llega a la cocina para convertirse en un plato
Nuestra labor como proveedores es conseguir que ese primer paso esté a la altura de todo lo que después sucederá en la cocina.
Trabajar junto a profesionales como Natàlia nos permite entender mejor qué necesita cada restaurante y seguir poniendo el foco en aquello que, al final, llega al plato: producto, calidad y confianza.
Porque detrás de cada cocina hay una historia, una forma de trabajar y una manera de entender el producto.
Y en Ferrer tenemos la suerte de formar parte de ese proceso.
Gracias, Natàlia, por dejarnos entrar un poco más en la cocina de Mint y compartir con nosotros tu manera de entender el producto.
Ferrer · Al lado de los profesionales de la restauración.
